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  1. Roi
    Roi octubre 29, 2009 at 6:04 am | | Reply

    El problema cultural al que se enfrenta el libro de texto se cruza en gran medida con la crisis que la educación vive en nuestros días en occidente. Este problema se podría reducir (como ejemplo clarificador, con todo lo que conlleva una simplificación de un problema extenso) en lo siguiente, como decía un profesor mío: "Si trajésemos al presente a un profesor y un médico del siglo pasado a ejercer su profesión, el médico se quedaría absolutamente alucinado con el hospital de hoy en día. En cambio, el profesor vería que podría moverse perfectamente en el aula".

    La sociedad se ha vuelto digital en gran parte, y dinámica en su totalidad. Los libros de texto se convierten, tal y como están planteados hoy en día, a modo de manual didáctico, en una caja en la que se encierran las posibilidades de un maestro en un diseño prefijado, que no permite a su clase adaptarse a las necesidades de los estudiantes.

    El libro de texto debe ser una herramienta de apoyo, y no un programa educativo, por ello, el valor de estas obras como libro en papel y referencia para la lectura y consulta, es mucho mayor que su adaptación a la realidad social de los jóvenes y sus demandas educativas.

    El problema en España es la presión de facturar gran parte de los ingresos editoriales por la vía del texto no universitario, una estructura económica que, siento decirlo, no se mantiene por sí misma. Basta leer los artículos de ciertos políticos amateurs del mundo editorial del libro de texto para darse cuenta del discurso que hay detrás de los grandes empresarios de este ámbito. El interés no va más allá de sus bolsillos.

    Mi modesto consejo: hay que adelantarse al futuro y proponer nuevos modelos para el libro de texto, preguntarse por su utilidad, su función y su lugar en un posible nuevo modelo educativo un poco más digitalizado y mucho más dinámico y fluido.

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