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2 Responses

  1. Silvia Senz
    Silvia Senz septiembre 10, 2009 at 6:18 am | | Reply

    La manía de presentar esta cuestión como una disyuntiva (libro digital, o libro en papel) dará mucho juego mediático, pero es absurda. En principio, se trata de un reparto paulatino de terrenos y, en un futuro, de la creación de un nuevo paradigma de tratamiento y plasmación gráfica de ideas.

    Por de pronto, aventuraría que los libros que son más contenido que forma se decantarán hacia lo digital; los que son tanto contenido como forma y los que son más forma que contenido, se quedarán en papel. Y siempre que el papel suponga una ventaja funcional evidente, se mantendrá.

    Hace poco, una traductora intérprete me hablaba de lo maravilloso que era poder entrar en una cabina de interpretación sólo con un lector digital de libros, cargado con todos sus diccionarios digitales debidamente anotados para agilizar las consultas. Este tipo de obras (principalmente de contenidos), que se benefician de la condensación y la agilidad que proporciona lo digital, y también aquellas que exploren el universo digital más allá de los límites del libro de papel y creen algo nuevo serán el verdadero futuro digital.

    En cuanto al libro para la enseñanza, no desaparecerán los cuadernillos en papel de escritura alfabética y matemática o de creación plástica, sencillamente porque es así como asimilamos estos conocimientos y destrezas: palpando, manipulando y afinando nuestra precisión gráfica mediante el feedback que nos proporciona el contacto entre mano, lápiz y papel.

    En lo relacionado con los aprendizajes, el formato digital está aún verde y deberá tener en cuenta qué elementos formales propios de lo digital facilitan la lectura y el aprendizaje y qué los dificultan. El libro en papel es un invento que le lleva siglos de ventaja en cuanto a su eficacia para transmitir y fijar conocimiento.

    En cuanto a Carmen Balcells… Millán ya dio algunas muestras de lo que entiende esta señora por editar:

    http://jamillan.com/librosybitios/blog/2009/01/el-proyecto-electrnico-de-carmen.htm

  2. Miguel Calvillo
    Miguel Calvillo septiembre 10, 2009 at 7:42 am | | Reply

    El futuro inmediato es completamente mixto, pero el futuro lejano, no tanto. No sólo habrá muchos futuros por las distintas facetas del mundo del libro y la lectura -que sería la dimensión del espacio-, sino que habrá muchos futuros según la lejanía -que sería la dimensión del tiempo-. No podemos decir que esto matará eso, porque nunca desaparecerá del todo y también porque es previsible un crecimiento del mercado total, pero lo dejará muy acorralado y mermado, negarlo en los sectores en los que ya está ocurriendo sería absurdo, como es el caso de las zonas de referencia en papel que están prácticamente deshabitadas. Y de eso las bibliotecas saben probablemente más que el mercado.

    A pesar de que crezca el mercado total, ciertas lecturas digitales se hacen a costa de las de papel, y ciertas publicaciones en papel están hechas ya hoy para no ser leídas preferentemente. Quien lee un libro en el móvil por primera vez, lo está haciendo a costa de la lectura en papel a pesar de que después pueda hacer más lecturas en general y algunas de ellas en papel.

    Pasa como con los cierres de las salas de cine y el declive de los periódicos en papel: salvo que encuentren un nicho de mercado específico, será imparable la progresión.

    Por cierto, pensé releer la compilación de Nunberg que en su tiempo me resultó de muy agradable lectura y esta entrada me recuerda que debería buscarlo por si alguna de sus predicciones resultan hoy más elocuentes.

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