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2 Responses

  1. ylnovo
    ylnovo marzo 13, 2009 at 2:43 pm | | Reply

    Totalmente de acuerdo con este comentario: "los dispositivos digitales parecen más adecuados, dicen, como "instrumento de trabajo: como ayuda para los estudiantes, para lectores profesionales y para aquellos otros que necesiten acceder rápidamente a un título impreso". Y, al contrario, para "el lector que sabe cómo influye la tipografía, la puesta en página, el olor del papel […] en la lectura, dudará en utilizar un libro electrónico"." Hace unos días conversando con un acérrimo defensor de la tecnología le explicaba que veia a estos digilibros como un utensilio super cómodo de acceso rápido a cualquier bibliografía; una biblioteca de consulta o un instrumento de trabajo y/o estudio eficiente; pero para la lectura por placer; para el bibliómano que conoce del efecto de determinado papel o tipografia o composición; para el que conoce el valor de una primera edición o de un ejemplar único; el acercamiento a los e book sería con escepticismo

  2. Jorge
    Jorge marzo 15, 2009 at 4:57 am | | Reply

    De partida estoy de acuerdo con vosotros en lo de un lector exiquisito que busca un ejemplar único. Pero en el mercado no sólo está ese lector, ni siquiera creo que ese lector "exiquisito" sea el mayoritario; entonces, ¿qué hará el lector "común"?, esos miles de personas que leen literatura "de comsumo", mucho menos elitista que el modelo del que hablais, mucho menos apegados al libro como objeto; ¿preferirá leer un libro de 800 páginas de King en el metro en formato papel o se decantará por un formato digital, más manejable, más cómodo, más facil de transportar? Creo que estó es también algo importante a tener en cuenta, porque no creo que el mercado editorial se mantenga económicamente con los lectores que buscan una primera edición o un ejemplar único (¿ejemplar único? hace muchos siglos que no existen los ejemplares únicos).

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