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5 Responses

  1. Jesús J. de Felipe
    Jesús J. de Felipe febrero 6, 2013 at 12:17 pm | | Reply

    Cuando usamos información estadística es bueno tratar de ver si se compadece en una primera aproximación con la realidad percibida directamente y si no es así bucear en la metodología y en el ámbito de la información para resivarla críticamente. ¿Qué tipo de libros y qué canales se incluyen para que los precios medios sean tan bajos como los indicados? ¿Son precios de libros editados o efectivamente comprados? ¿Incluyen las promociones de periódicos y otros similares? Si vamos a una librería que no sea un supermercado con lápiz en mano y calculadora y hacemos un muestreo de libros con representación segmentada en proporción a la superficie que ocupan no salen esos precios. En Francia los libros de autores de calidad se editan austeramente y a precios que son la mitad que aquí. El análisis del efecto de los precios y de otros atributos clave de producto y de su disponibilidad en la demanda de libros, y también en su lectura, requiere un análisis más detallado y complejo.

  2. Joaquín Rodríguez
    Joaquín Rodríguez febrero 6, 2013 at 6:52 pm | | Reply

    No creo que lo que señalas, Jesús, sea el problema. Aunque conviniéramos que la mayoría de los libros tuviera un precio superior, que se situara en uno de los tramos crecientes que la encuesta establece (entre 10-15 € o entre 15-20 €), lo cierto es que el presupuesto dedicado a la adquisición de libros no variaría. La clave está en otro lugar: en cómo se genera esa predisposición duradera que lleva a quienes poseen títulos escolares superiores a gastar más en libros (y en otras actividades culturales) que el resto de las personas (y al revés: qué lleva a quienes, con presupuestos equivalentes, prefieren gastar en otras cosas). El quid de la cuestión no radica en la escala de los precios; radica en la formación y en cómo nos predispone a querer unas cosas u otras.

  3. Noticia De cómo no hacer libros y de cómo hacer lectores

    […] Noticias pendientes $(document).ready (function () { var acturl = document.location.href; for (i=0; i function vota (idpost) { alert ("No se permiten los votos anónimos"); } function votaNo (idpost) { alert ("No se permiten los votos anónimos"); } function votacomentario (id,sentido) { alert ("No se permiten los votos anónimos"); } 1 votos De cómo no hacer libros y de cómo hacer lectores […]

  4. Santi
    Santi febrero 8, 2013 at 12:06 pm | | Reply

    Estoy de acuerdo en que el quid de la cuestión está principalmente en que a la mayoría de los españoles no se les pasa por la cabeza comprar un libro. Pero es que yo no veo la forma de solucionar eso. Se podrán hacer mil campañas sobre el placer de la lectura en el metro, en librerías, bibliotecas públicas… pero aquel al que para nada le interesan los libros no va a acercarse a una librería porque vea un póster simpático en su puerta. Es un problema de siglos, y es la gran desventaja que tiene España con respecto a otros países en los que el hábito de leer y valorar la cultura están más asentados. No creo en campañas ni en cuestiones parecidas, más bien creo que se trata de una batalla perdida a la que los editores deben adaptarse de una maldita vez. Es complicadísimo crear nuevos lectores, pues editemos menos libros, coñe

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