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  1. Novedades literarias
    Novedades literarias marzo 19, 2011 at 12:32 am | | Reply

    – ¿Por qué no acondicionamos las librerías para que se conviertan en esos lugares de encuentro y los aprovechan como complemento de su plan de negocio?

    A veces sueño con mudarme a una ciudad pequeña, poner una librería y transformarla progresivamente en un centro cultural, con talleres de escritura, de teatro, de narración oral, espectáculos de títeres para los chicos… ojalá algún día pueda cumplir este sueño.

  2. Pablo Odell
    Pablo Odell marzo 21, 2011 at 1:05 pm | | Reply

    Al hilo de las cuestiones que planteas Joaquín:

    –¿Alguien cree, de verdad, que el flujo de novedades producida por los editores va a disminuir?

    No. El envión del paradigma libro es demasiado fuerte.

    –¿Alguien piensa que los editores racionarán voluntariamente el flujo de novedades del que viven, en un ciclo perverso de financiación circular?

    No. En muchos casos aunque quieran no podrán detenerse: ese es uno de los más graves problemas: el calderín que daba presión al frenado se resquebrajó.

    –¿Es malo, en todo caso, que el mercado sea rico y diverso en novedades?

    No. El tema –según nuestro punto de vista– no está en la cantidad de novedades… si a caso en la calidad, aunque tampoco del todo… Sino en el eje vertical –enfermo, oxidado– novedades & fondo: cuando hoy existen formas (corpus editoriales) y modelos (edición [21] o nueva edición) para mantener vivos todos libros (estableciendo recorridos comerciales más amplios).

    –¿Cómo podrían hacer las librerías para convertir la amenza de la que habla Steiner en una oportunidad?

    Dejando de trabajar únicamente desde la presencialidad en sus establecimientos del objeto físico libro… y comenzando a trabajar con materiales corpóreos y virtuales… poniendo el acento en su valor como nodos prescriptivos y determinantes en la creación de nuevos públicos.

    –¿Qué podrían hacer las librerías, utilizando tecnologías digitales y los recursos que están al alcance de su mano, para que los compradores que entran en una librería pudieran tener acceso potencial a toda la oferta editorial viva?

    De eso se trata: hay muchas maneras de hacerlo, a muchos precios y sirviéndose de muchas tecnologías: depende de cada caso. Lo fundamental es un cambio de actitud comercial: los lectores necesitan a los libreros.

    –¿Alguien ha oído hablar de Dilve, de las plataformas de distribución digital centralizadas, de escaparates digitales, de impresión bajo demanda?

    Sí, seguramente muchos, pero para implementar esa soluciones hay que haber determinado claramente cuál es el problema… tema en el que andan todavía entretenidos.

    –Si la lectura está innegablemente en retroceso y nadie en su sano juicio puede creerse las cifras proporcionadas por el Gremio de Editores, ¿no serían las librerías ese lugar privilegiado destinado a convertirse en una casa de lectura donde los que nunca podremos prescindir de los libros nos encontremos, dialoguemos y disfrutemos de un placer compartido?

    Deberían… Aunque para ello la librería deba trascender sus propios límites físicos. Paco de Cálamo es un buen ejemplo de ello (conclusiones apresuradas de #otramirada al margen)… Sus Premios Cálamo, su papel en los espacios culturales de Zaragoza, su carácter emprendedor…

    –¿Por qué no acondicionamos las librerías para que se conviertan en esos lugares de encuentro y los aprovechan como complemento de su plan de negocio?

    Bien. Y si no se puede, al café de al lado… No es solo un problema de establecimiento… Se pueden alquilar salas de fiesta, restaurantes, palacios de deporte…

    –¿Prefieren los libreros extinguirse como los gorilas de Dian Fossey, o luchar para sobrevivir?

    La analogía no sirve (pienso): no se trata de un problema animal-humano sino humano-tecnológico… todos los humanos luchan por sobrevivir al cambio (en el mercado). Algunos lo conseguirán y otros no: la historia, el devenir del relato comercial que resulte, la escribirán los que hayan sobrevivido… no con argumentos ideológicos sino mercantiles. Dudo mucho que El País hubiera entrevistado a Sigrid Kraus (http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Espana/librero/padece/gran/soledad/elpepusocdmg/20110320elpdmgrep_7/Tes) por ejemplo, si hubiera quebrado su empresa: su mensaje es suave y esponjoso porque se ha horneado en las calorías de muchos miles de euros.

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